Por qué lo llaman linkbuilding cuando quiere decir PR y content marketing

Optimizando sólo tu página web empezarás a conseguir buenos resultados, pero si lo que quieres es estar estar en las primeras posiciones, la otra mitad del trabajo vendrá de los enlaces de calidad que seas capaz de conseguir.

Content Marketing y SEO

Hasta la llegada de Pengüin, la popularidad de una página se medía en base a su PageRank, un valor del 0 al 10 que se calculaba en relación al PageRank de las páginas que te enlazasen. Es decir, su una URL con un PR6 tenía 4 enlaces externos, “transfería” parte de esa popularidad a quienes enlazase (linkjuice), incrementando así el PR de terceros.

Esto conllevó durante años prácticas como intercambio y compra de enlaces, alta masiva en directorios y marcadores, abuso de anchor text, sites de publicación de contenido de escasa calidad o el uso de herramientas para hacer todas estas cosas con un sólo click. El resultado: Google Pengüin.

El cambio de algoritmo de Google obligó a repensar la forma de hacer LinkBuilding hacia prácticas más similares al LinkBaiting o lo que es lo mismo, crear contenido atractivo para “estimular” la generación de enlaces externos hacia nuestro site. Sin embargo, muchas de estas tácticas también han sido objeto de controversia ya que el contenido que se creaba poco o nada tenía que ver con el sector o la empresa en cuestión para la que se hacía.

Esto nos lleva a buscar vías más “legales”, que no siempre justas, y a colaborar estrechamente con los departamentos de comunicación, relaciones públicas (PR) y el resto de subáreas de marketing, en el caso de una empresa grande, o plantear una estrategia integral en el caso de las pymes y autónomos con la vista puesta en un único objetivo con tres objetivos secundarios: satisfacer las necesidades de nuestro target de forma original, diferenciándonos de la competencia y aportando valor añadido.

Y es precisamente aquí donde la cosa se pone difícil porque, además de ralentizar los resultados, algo que no llevan nada bien empresarios ni directivos, requiere tener muy claro el plan de negocio, conocer profundamente el mercado y la competencia, realizar perfilados de los usuarios, contar con una buena estrategia de testing y una gran capacidad analítica, entre otras cosas.

Estudia tu target: Qué contenidos consumen, tanto dentro como fuera de la web, qué dudas tienen, cómo y dónde se relacionan en la red, qué comparten, con qué tipo de información interactúan, qué formatos prefieren…

Estudia tu competencia: Qué está haciendo, qué contenido crea, cuál es el que mejor le funciona (al menos en engagement), en qué redes está, con quién y cómo se relaciona…

Estudia tus posibilidades: Con qué recursos cuentas, acuerdos con terceros o empresas afines que no sean competencia directa, qué puedes aportar que no ofrezcan los demás, en qué eres realmente bueno, qué es lo que hace tu negocio diferente…

Estudia el sector: cómo ha evolucionado en los últimos años, cuáles son las innovaciones y las perspectivas de futuro, localiza a los principales influenciadores, bloggers y marcas personales relevantes…

Crea experiencias: busca la forma de hacer analógico lo digital y generar sinergías, eventos, desayunos, mesas redondas, congresos… o simplemente ten un detalle físico o digital con aquellos que están a tu lado.

Experimenta con diferentes formatos: vídeos, infografías, whitepapers, artículos, gifs, emisión en directo…

Promociona tu contenido: puedes crear un contenido genial, pero cómo hacer que tu público llegue a él es la clave y no siempre se puede conseguir de forma orgánica, pero tampoco es necesario grandes inversiones: adwords for vídeo, remarketing, social ads…

Mide, testea, analiza los resultados y vuelve a intentarlo.

Por último, os voy a contar dos ejemplos muy recientes en mi práctica profesional. El primero, es de una empresa que genera contenido en base a recomendaciones de expertos, sin embargo, los productos que se recomiendan diariamente pocas veces tienen constancia, de ahí que se decidiese mandar un mail personalizado a cada uno de ellos cada vez que un experto los recomendaba, lo que permitió crear sinergías y nuevas líneas de negocio, además de que las empresas de esos productos empezasen a compartir dicho contenido con sus comunidades.

El segundo fue a raíz de una futura ley que se iba a lanzar que afectaba al sector, aunque no directamente al negocio. Sin embargo, se decidió que a ciertos perfiles podría resultarles de interés analizar qué suponía esa nueva legislación. Se contactó con un experto que redactó para “todos los públicos” los 20 puntos más relevantes y se creó un documento que se promocionó a través de una campaña de LinkedIn segmentada a esos usuarios concretos. Además de permitirnos conocer mejor nuestro target de cara a generar contenido futuro, decenas de ellos pidieron información sobre nuestros propios servicios. Lógicamente, el documento incluía algún enlace 🙂

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